Debido a su gran tamaño,
muy pocos esqueletos de un cachalote se encuentran en
exhibición en museos del mundo, y en el caso
del Perú, es el único ejemplar de estas
dimensiones -16 metros de largo- que puede ser apreciado
directamente. Esta especie correspondía a un
Physeter macrocephalus adulto de unos 60 años
y pesaba 20 toneladas. El montaje de este inmenso animal
significó toda una ambiciosa empresa realizada
por los investigadores y técnicos del Museo de
Historia Natural.
La inauguración de esta exhibición
estuvo a cargo del embajador de Finlandia, Dr. Mikko
Pulkinen, y contó con la presencia de representantes
del Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONCYTEC), el Instituto del Mar del Perú (IMARPE),
y diversos invitados.
Su Historia
La historia de este cachalote se
inicia en noviembre del año pasado cuando unos
vecinos informaron que un cachalote estaba varado en
las playas de Paramonga, lo que motivo que el Museo
conformara inmediatamente una expedición integrada
por doce personas que se dirigió a la playa Las
Literas, en el kilómetro 232 de la Panamericana
Norte, para rescatar el esqueleto del animal. En el
lugar, los investigadores y técnicos del Museo
procedieron primero a descarnar todo el cetáceo,
trabajo que demandó dos semanas. Luego, se contrató
una grúa para cargar los huesos y principalmente
la inmensa cabeza a un camión trailler que lo
trasladó a los ambientes del Museo de Historia
Natural.
El cráneo se ubicó
en una estructura metálica acondicionado para
ello, y con la ayuda de dos poleas los trabajadores
del Museo procedieron durante varias semanas a descarnarlo
totalmente, limpiarlo y desgrasarlo. Paralelamente,
hacían lo mismo con el resto del esqueleto. En
dichos procedimientos se emplearon recipientes especiales
construidos para la ocasión, donde se hirvieron
y trataron repetidas veces todas las estructuras óseas
del cachalote para terminar de desgrasarlo y continuar
con la decoloración de los huesos. Luego se procedió
al secado y consolidado con químicos especiales.
Posteriormente, se construyó en la parte frontal
del Museo bloques de cemento a un metro de profundidad
donde se apoyan actualmente las gruesas estructuras
metálicas que soportan el pesado esqueleto del
mamífero marino.
Importancia de la muestra
En el Perú, el estudio de los grandes mamíferos
marinos es muy difícil por la escasez de ejemplares
vivos y, además, porque en ningún museo,
universidad u otra institución científica
peruana se cuentan con esqueletos completos de estos
cetáceos. En ese sentido, este ejemplar será
el único en el país que podrá ser
visto y estudiado directamente.
Características del
cachalote Physeter macrocephalus
Physeter macrocephalus presenta un cuerpo gris oscuro,
casi negro en el dorso y más claro en el vientre.
Su piel no es lisa, sino que tiene crestas irregulares
que le dan un aspecto arrugado. Habita en aguas cálidas
y templadas, aunque en verano emigran hacia aguas más
frías. Vive en grupos y presenta un cuerpo con
cabeza cilíndrica muy grande. Tiene dientes en
la mandíbula inferior solamente, y una nariz
con un solo orificio frontal en el lado izquierdo. Se
le identifica claramente por este detalle, que hace
que el chorro de vapor que expele, salga en forma lateral.
Esto lo distingue de las ballenas. Tiene una laringe
amplia, lo que le permite tragar presas grandes. Se
alimenta principalmente de calamares gigantes, también
de peces y crustáceos.
Es el mejor buceador de los mamíferos marinos:
es capaz de realizar inmersiones a profundidades de
1200 metros durante más de una hora. Al emerger,
realiza una explosiva espiración: soplo esbelto
de 4 a 10 metros de altura y dirigido hacia delante
y la izquierda. Puede permanecer en la superficie cerca
de una hora efectuando alrededor de 50 a 60 soplos antes
de iniciar una nueva inmersión. Al sumergirse
expone la aleta caudal.
El macho llega a alcanzar los 18
metros de longitud y pesa entre 20 y 50 toneladas. Un
tercio de su cuerpo lo ocupa la cabeza. Las hembras
pueden alcanzar unos 12 metros de largo.
La colecta, el preparado y el montaje
de la exhibición contó con el apoyo de
la Embajada de Finlandia, CONCYTEC y la WWF.